¡Hola a todos los miembros de la comunidad de propiedad horizontal! 🏡
Hoy hablaremos de un tema fundamental para la convivencia y la administración en nuestros edificios y conjuntos residenciales: la Ley 675 de 2001. Esta ley es la norma que rige la propiedad horizontal en Colombia, estableciendo las reglas del juego para todos.
¿Qué es la Ley 675 de 2001?
La Ley 675 de 2001 es el marco legal que regula la propiedad horizontal en Colombia. Nació con el objetivo de establecer un régimen jurídico para los inmuebles que tienen tanto áreas privadas (apartamentos, oficinas, etc.) como zonas comunes (pasillos, ascensores, salones comunales). Su propósito principal es garantizar la convivencia pacífica, la seguridad, el buen uso de los bienes comunes y el correcto funcionamiento de las administraciones.
Esta ley cubre aspectos cruciales como:
- Los órganos de dirección: La asamblea general de propietarios, el consejo de administración y el administrador.
- La toma de decisiones: Establece los quórums y mayorías necesarios para aprobar decisiones importantes.
- El manejo financiero: Define cómo se deben manejar los presupuestos, las cuotas de administración y las sanciones por mora.
- Los coeficientes de copropiedad: Explica cómo se calculan y para qué sirven.
- La convivencia: Regula los deberes y derechos de los propietarios y residentes, así como las sanciones por incumplimiento del reglamento.
Los vacíos que la Ley 675 de 2001 no ha logrado llenar
A pesar de ser una ley completa para su época, la realidad actual ha demostrado que la Ley 675 tiene algunas falencias que, con el tiempo, se han hecho más evidentes. La propiedad horizontal del siglo XXI enfrenta desafíos que en 2001 no eran tan comunes.
- La morosidad persistente: Aunque la ley establece mecanismos de cobro, la realidad es que la morosidad sigue siendo uno de los mayores problemas. Los procesos para embargar o rematar un inmueble son largos, costosos y, en muchos casos, poco efectivos, lo que afecta el flujo de caja de las copropiedades.
- El rol del administrador: La ley no establece un perfil profesional claro para los administradores. No se exige una formación específica ni una certificación obligatoria, lo que puede llevar a que personas sin las habilidades necesarias manejen los recursos y la convivencia de una comunidad. ¡Esto es un riesgo!
- El uso de la tecnología: La Ley 675 se creó en un mundo sin redes sociales, plataformas de votación en línea o sistemas de videovigilancia avanzados. Hoy en día, muchas comunidades buscan modernizar sus procesos, pero la ley no siempre ofrece una guía clara sobre cómo implementar asambleas virtuales, votaciones electrónicas o el uso de datos personales (ley de protección de datos) de los residentes de manera segura.
- Convivencia en el siglo XXI: Los conflictos han evolucionado. Problemas como el ruido excesivo, el uso de zonas comunes para negocios personales (ej. Airbnb), las mascotas en áreas prohibidas o los conflictos relacionados con el teletrabajo no estaban contemplados en detalle, lo que deja a muchos reglamentos internos de propiedad horizontal con vacíos legales.
- Control y vigilancia: La ley no establece un organismo de control y vigilancia para las administraciones. No existe una entidad que supervise de manera efectiva el manejo financiero y administrativo de las copropiedades, lo que a menudo genera desconfianza y conflictos entre propietarios y administradores.
A pesar de sus limitaciones, la Ley 675 de 2001 sigue siendo la base sobre la cual construimos una sana convivencia. Sin embargo, es claro que necesita una actualización que se adapte a los desafíos y la tecnología de hoy. Mientras tanto, la mejor herramienta que tenemos es una buena administración, una participación activa de los propietarios y un reglamento interno bien ajustado a las necesidades de cada comunidad. ¡La unión hace la fuerza! 🤝
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